Créeme

Todo el mundo necesita una casa.
Alguien tiene que diseñarlas,
alguien tiene que venderlas, alguien tiene que comprarlas.
Alguien podía haberme dicho que acabaría haciendo las tres cosas.

Trabajé como arquitecta durante dieciséis años, en mi propio estudio en Palma. Gané premios. Fui tesorera y vocal de biblioteca y miembro de Gobierno del Colegio de Arquitectos de Mallorca y asesora del Ayuntamiento de Palma. Durante ese tiempo compré y reformé tres casas.
Y claro, quien compra, acaba vendiendo.

Y quien vende, quiere vender más.

Es todo un ciclo: si alguien tiene que diseñarlas, alguien tiene que comprarlas y alguien tiene que venderlas, alguien tiene que ser la segunda persona que más casas vende en Remax Madrid.

Haber sido, sucesivamente y simultáneamente, esa persona, esa persona y esa persona tiene una ventaja clara: observo, entiendo y aprecio cada casa que vendo de forma integral.

Lo que significa que no sé mirar una casa sin mirarla con ojos de arquitecta, con ojos de quien ha comprado ya cuatro, con ojos de quien ha vendido… he perdido la cuenta.

Y quien dice casas, dice edificios, fincas, hoteles y apartamentos. Urbanos y rurales.

En cada uno de esos ojos llevo gafas, obvio.
Toda ayuda es valiosa.